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ARMONÍA FUNCIONAL Y ESCALAS MENORES

  • 24 feb
  • 4 Min. de lectura

La escala menor natural comparte las mismas notas que su relativa mayor, pero tiene un punto de partida y de llegada diferente. Si tomamos una escala mayor y consideramos como centro de gravedad su sexto grado (la nota LA en la tonalidad de DO), obtenemos la escala menor natural. Sin embargo, los grados de la escala menor natural tienen un carácter muy distinto al de los de la escala mayor. Por ejemplo, el séptimo grado se encuentra a un tono de la tónica, pierde su impulso hacia la resolución y deja de funcionar como sensible. Como consecuencia del séptimo grado descendido, el acorde construido sobre el quinto grado también pasa a ser menor. La ausencia de sensible hace que la cadencia V–I, típica de la armonía funcional tradicional, pierda protagonismo. El tritono ya no se ubica en el séptimo grado sino en el segundo, y estas dinámicas a veces conducen a resolver más hacia el tercer grado que hacia la tónica. Por todas estas razones, la menor natural no transmite una gran fuerza tonal y esto históricamente se percibió como un problema, cuya solución fue la creación de dos escalas menores artificiales: la menor armónica y la menor melódica.



ARMONÍA FUNCIONAL EN LA ESCALA MENOR NATURAL

La escala menor natural utiliza esencialmente las mismas notas que la escala mayor, pero establece como fundamental el sexto grado. Esto implica, entre otras cosas, que el séptimo grado se encuentra a un tono de la tónica —y no a un semitono—, lo que supone la pérdida de la sensible.

Tríadas en la escala menor natural.

Grado

Función

Triade

Ejemplo in LA

I

Tónica

Menor

LAm

II

Supertónica

Disminuido

SIdim

III

Mediante o modal

Mayor

DO

IV

Subdominante

Menor

REm

V

Dominante

Menor

MIm

VI

Superdominante o Submediante

Mayor

FA

VII

(Dominante)

Mayor

SOL



LOS GRADOS DE LA ESCALA MENOR ARMÓNICA

La escala menor armónica fue concebida para compensar la falta de sensible y restablecer un movimiento claro hacia la tónica. El séptimo grado se eleva para situarse a un semitono de la tónica. Esta configuración recibe el nombre de escala menor armónica y, dentro de las escalas menores, es la que mejor responde a las exigencias estéticas del período en que se consolidó la armonía funcional.

Tríadas en la escala menor armónica.

Grado

Función

Triade

Ejemplo in LA

I

Tónica

Menor

LAm

II

Supertónica

Disminuido

SIdim

III

Mediante o modal

Aumentado

DOaug

IV

Subdominante

Menor

REm

V

Dominante

Mayor

MI

VI

Superdominante o Submediante

Mayor

FA

VII

(Dominante)

Disminuido

SOL#dim


LOS GRADOS DE LA ESCALA MENOR MELÓDICA

La menor melódica representa una evolución de la menor natural. Tras recuperar la sensible mediante la menor armónica, también se eleva el sexto grado un semitono, produciendo un intervalo característico de la escala mayor. Por ejemplo, entre DO y LA hay nueve semitonos en la escala mayor, mientras que entre LA y FA hay solo ocho. Al elevar FA a FA♯, la menor melódica establece una distancia de nueve semitonos entre la tónica y el sexto grado, equivalente a la de las escalas mayores. Como resultado, la menor melódica pierde parte del carácter “inquieto” típico de la menor y, salvo por la tercera menor —intervalo definitorio—, su estructura intervalar se aproxima mucho a la de una escala mayor.


Tríadas en la escala menor melodica y bachiana.

Grado

Función

Triade

Ejemplo in LA

I

Tónica

Menor

LAm

II

Supertónica

Menor

SImin

III

Mediante o modal

Aumentado

DOaug

IV

Subdominante

Mayor

RE

V

Dominante

Mayor

MI

VI

Superdominante o Submediante

Disminuido

FA#dim

VII

(Dominante)

Disminuido

SOL#dim


MENOR MELÓDICA Y USO “BACHIANO”

Tradicionalmente la menor melódica se entiende en sentido ascendente. Cuando su colección de notas se utiliza tanto en sentido ascendente como descendente, suele hablarse de un enfoque “bachiano”, en referencia a una práctica histórica más flexible.


LOS LÍMITES DE LA ARMONÍA FUNCIONAL

A menos que se busque deliberadamente imitar una estética de los siglos XVIII y XIX, memorizar todas estas configuraciones de la escala menor puede ser comparable a memorizar todas las escalas del mundo, incluidas las microtonales. En contextos tradicionales —especialmente para comunicarse con otros músicos— sigue siendo importante reconocerlas y nombrarlas. Sin embargo, una comprensión más eficaz de la tonalidad menor consiste en pensar en una nota como centro de gravedad y en intervalos que orbitan a su alrededor: algunos fijos y otros modificables por semitono. Incluso el segundo grado descendido puede reforzar la dramatización de la menor, aunque no pertenezca a estas tres formas. Por ello, limitarse estrictamente a estos sistemas y a sus acordes puede resultar restrictivo. La tercera menor es el intervalo que más define la atmósfera dramática asociada a la menor, mientras que los demás pueden variar según la intención expresiva, incluidos los intervalos microtonales.



CONCLUSIÓN

Desde un punto de vista práctico, más que separar rígidamente estas tres escalas, resulta más útil trabajar el entrenamiento auditivo. Aprender el color de cada intervalo y elegir los que mejor se adapten a la intención expresiva permite crear escalas y acordes personalizados. La armonía funcional de las escalas menores recuerda, en última instancia, que la sensible sigue siendo una herramienta poderosa para generar un fuerte impulso resolutivo, incluso cuando no está explícitamente presente en la escala de referencia.

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