INVERSIONES
- Elia Grassi

- 8 dic 2025
- 3 Min. de lectura
La manera más efectiva de formular un acorde es comenzar desde la fundamental, su propio centro de gravedad, y construir los demás intervalos encima. No obstante, no es obligatorio mantener siempre la fundamental en el bajo; también podemos tener, por ejemplo, la tercera o la quinta como nota más grave de una tríada. Cuando en el bajo se encuentra una nota distinta de la fundamental, se habla de un inversión. El bajo influye mucho en nuestra percepción¹, y es evidente que si la nota más grave del acorde no es la fundamental, el acorde resultará algo menos estable o más ambiguo.
ESTADO FUNDAMENTAL
Cuando la fundamental del acorde está en el bajo, estamos en aguas tranquilas, refiriéndonos a la forma original del acorde, que es muy inteligible. Para decir que un acorde está en estado fundamental, basta con que la fundamental esté en el bajo; la posición de las demás notas no influye.

PRIMERA INVERSIÓN
Si tomamos un acorde en estado fundamental y subimos la fundamental una octava, el bajo quedará en la tercera. Esta es la forma más simple de formar el primer inversión partiendo de un acorde en estado fundamental a posición cerrada, pero podemos definir “primer inversión” cualquier acorde que tenga la tercera en el bajo. Terminar una frase con este acorde permite que el bajo permanezca ligeramente abierto, y a menudo es preferible resolver con un acorde en estado fundamental para dar una sensación más clara de cierre. No obstante, esta inversión es ideal en la tríada para crear variedad sin generar alteraciones.

SEGUNDA INVERSIÓN
Si tomamos un acorde en estado fundamental, a posición cerrada, y subimos no solo la fundamental una octava, sino también la tercera, obtenemos fácilmente la segunda inversión. Más simplemente, podemos llamar “segunda inversión” a cualquier acorde que tenga la quinta en el bajo. La segunda inversión en tríadas puede ser delicada porque tener la quinta en el bajo desestabiliza la armonía y puede confundirse con la fundamental del acorde. Por supuesto, si la segunda inversión se usa solo como acorde de paso en un contexto donde predomina la tónica, no necesariamente se genera ambigüedad.

PARA QUÉ SIRVEN
Permiten que el bajo se mueva sin tener que seguir la fundamental: si la fundamental está muy alejada, las inversiones dan acceso a otras notas del acorde, como la tercera y la quinta, de modo que el bajo puede elegir entre saltos amplios o movimientos más pequeños, generalmente por grado conjunto.
Permiten elegir diferentes zonas del registro manteniendo los mismos acordes.
Permiten desarrollar una melodía con las notas superiores de las inversiones sin cambiar los acordes.
Permiten conexiones armónicas más cómodas para los dedos en el instrumento.
ESEMPIO
Anche la più banale progressione, dove ogni accordo cade sui quarti, può acquisire un po' di varietà con l'introduzione dei rivolti, come nell'esempio.

EJEMPLO
Incluso la progresión más simple, donde cada acorde cae en los tiempos fuertes, puede ganar un poco de variedad con la introducción de las inversiones, como en el ejemplo.
NOTAS
El bajo ocupa frecuencias entre 30–250 Hz, sobre las cuales el cerebro construye la percepción tonal y la estabilidad armónica. Sus ondas largas atraviesan muros y espacios, ya que son demasiado grandes para ser absorbidas o bloqueadas por materiales comunes, y nuestra percepción tonal se basa en ellas.
LINKS




Comentarios