top of page
Buscar

DE LA PULSACIÓN AL COMPÁS

Actualizado: 23 ago 2025


AGRUPAR LA PULSACIÓN

Cuando estamos frente a una pulsación, es decir, a un sonido constante e igual a sí mismo, está comprobado que tendemos a dividirla en grupos¹.


Por ejemplo, si escuchamos el tic de un reloj, el latido del corazón o el golpeteo del pie, no contamos simplemente 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, etc., ni repetimos 1, 1, 1, sino que segmentamos el impulso en grupos como 1, 2, 1, 2, tic, tac, tic, tac; o 1, 2, 3, 1, 2, 3; o también 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4, etc.

Los tictac de un reloj están separados por la misma duración; son periódicos, como el pulso de un metrónomo.

El compás es una indicación que nos dice cómo formamos estos grupos cuando estamos frente a una pulsación infinita y siempre igual a sí misma.


EL ACENTO

Lo que marca el inicio y el final de un grupo de pulsaciones es el acento². El acento es una variación específica de volumen, altura, timbre, etc.³ que sirve para marcar el comienzo de un grupo. El grupo termina con el siguiente acento.


COMPASES

En música, estos agrupamientos de dos o más pulsaciones se llaman compases. Los compases se representan gráficamente con líneas verticales que marcan sus límites. Resumiendo: cuando tenemos una pulsación constante, tendemos a dividirla en grupos mediante el acento; estos grupos se llaman compases, y están delimitados por líneas verticales.

Una serie de pulsaciones se divide espontáneamente en grupos; las pulsaciones son la representación gráfica de estos grupos o conjuntos de pulsaciones.

EL INDICADOR DE COMPÁS

El compás nos indica cuántas pulsaciones contiene cada grupo. En castellano, las palabras metro y compás a menudo se usan como sinónimos, pero cuando hablamos del símbolo con dos números, uno arriba del otro, nos referimos a una indicación que ayuda a interpretar la partitura: el número de arriba indica cuántas pulsaciones hay por compás, y el número de abajo indica qué figura representa cada pulsación en el pentagrama. En esencia, el número de arriba nos dice la cantidad, el de abajo la cualidad.


Según esta indicación, cada grupo está formado por “cuatro manzanas rojas”.


Una nota cruzada o una manzana; el compás expresa el objeto dentro del pulso.

En música no usamos fruta para representar la pulsación, sino una variedad de figuras musicales. La más común para representar la pulsación es la nota con cabeza negra — la negra, o nota de un cuarto.

Este pulso contiene cuatro notas cruzadas.

Por ejemplo, un compás de cuatro cuartos indica que cada compás contiene cuatro pulsaciones (número arriba), cada una representada por una negra (número abajo).

El pulso está delimitado por barras verticales, y el compás, o la regla que indica cómo dividir el pulso en pulsaciones, se coloca al principio del pulso.

Muchos cometen el error de colocar un signo de fracción entre los dos números del compás. En realidad, la indicación métrica no implica ninguna operación matemática.


¿PARA QUÉ SIRVE EL COMPÁS?

Agrupar las pulsaciones en compases nos da dos grandes ventajas inmediatas:

PRÁCTICA: Si tengo 80 pulsaciones, es mejor dividirlas para no tener que decir que el cambio es en la pulsación 48. Mejor decir que nos encontramos en el compás 12, o que una frase está entre el compás 9 y el 10, en lugar de entre las pulsaciones 36 y 44.

SIMETRÍA: Visualmente, es más fácil reconocer una melodía o ritmo que se repite cada 4 u 8 compases que cada 16 o 32 pulsaciones. Gracias al compás podemos construir estructuras mayores como estrofas, estribillos y secciones, facilitando la gestión de simetrías, repeticiones y contrastes a nivel macro.


TIEMPOS FUERTES Y DÉBILES

Al colocar el primer acento y formarse un compás, se crea automáticamente una jerarquía de pulsaciones fuertes y débiles, sobre la cual se articula el ritmo y todo el discurso musical con combinaciones extraordinarias⁴. Aquí reside todo el encanto del compás.


EL COMPÁS EN SITUACIONES COMPLEJAS

Aunque a veces se piensa que el compás nace de pulsaciones simples o imaginarias como las de un reloj, en realidad no siempre es explícito. En la mayoría de los casos emerge como una estructura latente a partir de una red de eventos musicales que comparten una pulsación de fondo. Al escuchar una pieza compleja, el cerebro busca regularidad e identifica una pulsación común que sirve de referencia. El compás se manifiesta como la forma en que se agrupa esa pulsación.


EL COMPÁS COMO RITMO

Algunos teóricos consideran al compás como una forma de ritmo⁵. Esta visión no es errónea y nos evita buscar un significado demasiado profundo. El compás consiste en la alternancia de movimientos acentuados y no acentuados, igual que el ritmo. Sin embargo, aunque entendamos el compás como ritmo, mantiene propiedades especiales, como la simetría en el cuatro por cuatro, que lo diferencian de un ritmo común.


CONCLUSIÓN

La división de una serie de pulsaciones en grupos mediante el acento forma los compases, una nueva unidad de medida. El compás indica cuántas pulsaciones contiene cada grupo y cómo representarlas gráficamente en el pentagrama. Aplicar el compás facilita la medición musical y da vida a una jerarquía interna de tiempos fuertes y débiles. El compás es la primera verdadera célula musical con dinámica y vida propia.



NOTAS

  1. Página 171, Oxford Handbook of Music and Brain y página 9, The Geometry of Musical Rhythm

  2. Estudios con electroencefalograma muestran que, incluso imaginando un acento no presente físicamente, el cerebro genera un pico en frecuencias específicas.

  3. Véase el artículo “técnicas de acentuación”

  4. Véase el artículo “tiempos fuertes y tiempos débiles”

  5. Christopher Hasty, Meter As A RhythmGodfried T. Toussaint, The Geometry of Musical Rhythm

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


Envíame un mensaje

bottom of page